Teoría de la oportunidad del delito

La teoría de la oportunidad es una de las que se han desarrollado a lo largo de los años para dar una explicación lógica a ciertos tipos de delitos.

Dentro de esta teoría nos encontramos con tres enfoques diferentes:

  • Actividades rutinarias: Para que el delito tenga lugar deben converger en tiempo y espacio estos tres elementos básicos: un posible delincuente, un objetivo apropiado y la ausencia de vigilancia.
  • Teoría del patrón delictivo: En este enfoque se analizan cómo se mueven en el tiempo y espacio los sujetos y objetos involucrados en el delito. Se entender cómo las personas interactúan con su entorno para generar oportunidades delictivas y desarrollar patrones delictivos.
  • La perspectiva de la elección racional: Esta teoría fija su atención en la toma de decisión del delincuente. Su premisa es que el delito es una conducta intencional diseñada para beneficiar de alguna forma al delincuente.

Los 10 principios de la teoría de la oportunidad del delito (Felson y Clarke 1998)

  1. La oportunidad juega un papel importante.
  2. Los delitos de oportunidad son muy específicos.
  3. Los delitos se concentran en tiempo y espacio.
  4. Los delitos dependen de los movimientos diarios de cada actividad.
  5. La comisión de un delito produce las oportunidades para otro.
  6. Algunos productos ofrecen más tentación y posibilidad de delito.
  7. Los cambios sociales y tecnológicos producen nuevas oportunidades para los delitos.
  8. Los delitos pueden prevenirse mediante la reducción de la oportunidad.
  9. La reducción de oportunidades normalmente no desplaza al delito.
  10. Enfocando la reducción de oportunidades se pueden producir mayores reducciones en el delito.

Ejemplo Práctico

Un tipo de delito que podría encajar con la teoría de las actividades rutinarias sería el hurto. Por ejemplo, en grandes ciudades, el metro o los lugares turísticos, suelen ser foco de carteristas.

En este caso tendríamos los tres elementos necesarios para aplicar la teoría de la oportunidad: un posible delincuente, un objetivo apropiado (véase cartera) y ausencia de vigilancia.

La ausencia de vigilancia no quiere decir que no haya policía o que nosotros no estemos pendientes de nuestros objetos. Sin embargo, cuando paseamos o tenemos prisa, no estamos constantemente vigilando nuestras pertenencias. Actuamos en piloto automático, y eso puede dar lugar a que una persona, en un momento determinado y en un lugar abarrotado, se aproveche de la situación y de nuestro descuido.

Propuestas Políticos Criminales para los delitos donde se puede aplicar la teoría de la oportunidad

Una de las premisas de los criminólogos debe ser crear, investigar y desarrollar planes de prevención del delito. En este caso, para los delitos donde se puede aplicar la teoría de la oportunidad, se pueden llevar a cabo alguna de estas cinco propuestas para reducir el delito.

  1. Incrementando el esfuerzo del delincuente para poder delinquir.
  2. Aumentando el riesgo que el delincuente debe enfrentar para completar el delito.
  3. Reduciendo los beneficios o recompensad que el delincuente aspira obtener con el delito.
  4. Limitando las excusas que el delincuente pueda emplear para justificar sus acciones.
  5. Reduciendo que el posible delincuente se tienta tentado a cometer ese acto delictivo.

Volviendo al tema de los hurtos, una de las políticas que se podrían llevar a cabo para reducir el número de hurtos diarios que se producen sería: incrementar la vigilancia en esa zona, aumentar la pena o disminuir la cuantía sustraída.

Ésta última quizás sea la más efectiva porque haría que en la toma de decisiones (elección racional), el delincuente optase por no arriesgarse a cometer el delito. Y, aunque lo hiciera, se detendría a un mayor número de delincuentes y eso haría que el número de hurtos diario disminuyera.

Bibliografía

  • Clarke, R. V. and M. Felson (Eds.) (1993). Routine Activity and Rational Choice. Advances in Criminological Theory, Vol 5